Problemas de libido: 7 factores que reducen la libido
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Todo el mundo experimenta de vez en cuando un deseo sexual insuficientemente fuerte o una falta de satisfacción con las relaciones sexuales. Pero cuando esto sucede con regularidad, es un motivo para pensar en su salud.

La mayoría de las personas no tienen prisa por acudir a los médicos con estas preguntas: algunos creen que pueden hacer frente a los problemas por sí solos, otros les da vergüenza contarles a extraños sobre problemas tan delicados y esperan que los problemas desaparezcan por sí solos. Este enfoque es fundamentalmente erróneo: una disminución del deseo sexual suele tener motivos fisiológicos reales. Algunos de ellos pueden ser eliminados por la propia persona, pero otros requieren la intervención de especialistas.

Hoy hablaremos de los factores que influyen en la actividad sexual.

 

1. Tensión nerviosa constante

tensión nerviosa constante
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Los problemas con el deseo sexual casi siempre los experimentan quienes sufren de depresión. Una visión lúgubre del mundo no les permite contactar con la gente con placer y buscar estos contactos, incluidos los sexuales.

La libido disminuye y quienes se consideran perdedores están insatisfechos con su apariencia o grado de realización social. Las personas con baja autoestima confían en que no son dignas de la atención de los demás y, al mismo tiempo, tienen mucho miedo de ser rechazadas por miembros del sexo opuesto. Estas sensaciones a veces crean obstáculos al intentar tener contacto sexual y no te permiten disfrutarlo.

Mientras tanto, la realización social y profesional y un alto nivel de ingresos no siempre se combinan con el éxito sexual. El culpable del problema puede ser el estrés: la necesidad de mantener constantemente el nivel alcanzado y confirmar el estatus social no permite relajarse. El cuerpo se ve obligado a mantener altos niveles de cortisol y adrenalina, lo que inhibe la actividad de las glándulas sexuales. Como resultado, los niveles de testosterona disminuyen y con ello la libido.

 

2. Deshidratación

Deshidratación del cuerpo
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La deficiencia de agua afecta negativamente el estado de todos los órganos y sistemas. En las mujeres, las mucosas se ven especialmente afectadas. La superficie de la vagina se vuelve demasiado seca y las relaciones sexuales se vuelven dolorosas y desagradables. En los hombres, la deshidratación provoca problemas ligeramente diferentes: la sangre se espesa, la velocidad del flujo sanguíneo disminuye y esto puede provocar una erección debilitada.

La falta constante de líquido en el cuerpo provoca aumento de la presión arterial, dolores de cabeza y aumento de la fatiga. En tal situación, una persona, por regla general, no tiene tiempo para tener relaciones sexuales.

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3. Falta de sueño

La falta de sueño
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La falta regular de sueño es un problema muy común. La incapacidad de descansar por completo aumenta el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y otras dolencias.

Además de la fatiga constante, que no tiene el mejor efecto sobre la libido, la falta de sueño provoca un aumento de los niveles de cortisol y una disminución de la producción de hormonas sexuales. Se ha demostrado clínicamente que los hombres que sufren de apnea del sueño o ronquidos nocturnos experimentan disfunción eréctil con mucha más frecuencia que sus pares que logran dormir con regularidad.

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4. Tomar medicamentos

Tomar medicamentos
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Una vida sexual plena está al alcance no sólo de hombres y mujeres completamente sanos, sino también de quienes padecen enfermedades crónicas. Sin embargo, las personas que se ven obligadas a tomar medicamentos constantemente deben ser conscientes de que algunos de ellos pueden debilitar el deseo o reducir la calidad de las relaciones sexuales. Dichos medicamentos incluyen:

  • antipsicóticos;
  • antidepresivos;
  • tranquilizantes
  • pastillas para dormir (especialmente aquellas que contienen barbitúricos);
  • medicamentos utilizados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson;
  • productos para bajar de peso;
  • medicamentos contra la tuberculosis;
  • medicamentos utilizados para tratar tumores;
  • fármacos antihipertensivos;
  • diuréticos;
  • betabloqueantes (medicamentos que mejoran el estado del músculo cardíaco);
  • algunos antihistamínicos (por ejemplo, difenhidramina);
  • anticonvulsivos.

La mayoría de las drogas tienen un efecto negativo en la esfera sexual sólo si se toman durante un tiempo prolongado. Además, la reacción a su uso es muy individual y, por lo general, el paciente puede elegir una terapia que no tenga el mismo efecto.

 

5. Uso de anticonceptivos hormonales

Uso de anticonceptivos hormonales.
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Las instrucciones para el uso de anticonceptivos orales modernos no contienen información sobre el efecto negativo sobre la libido, pero en realidad ese problema existe. Muchas mujeres que toman anticonceptivos hormonales se quejan de un deseo sexual debilitado. Este fenómeno se debe al hecho de que las hormonas artificiales que ingresan al cuerpo al tomar pastillas provocan cambios en los niveles hormonales. Es especialmente desagradable que después de suspender el medicamento la libido no se recupere inmediatamente: en la mayoría de los pacientes tarda unos 3 meses, pero hay casos en los que se observó falta de interés sexual hasta un año después de que las mujeres dejaron de tomar anticonceptivos orales.

El único consuelo es que con los complejos remedios modernos el efecto secundario correspondiente no es tan pronunciado como con sus predecesores. Sin embargo, la elección de los anticonceptivos hormonales debe seguir siendo prerrogativa del médico y realizarse teniendo en cuenta todas las características de la condición de cada paciente.

 

6. Sobrepeso

Sobrepeso
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La influencia del exceso de peso en la vida sexual se debe a dos factores: psicológico y fisiológico.

El primero es mucho más pronunciado en las mujeres: se trata tanto de la confianza en la propia falta de atractivo como de la incapacidad de liberarse durante el contacto sexual, lo que conduce a una satisfacción insuficiente. Los representantes del sexo más fuerte, por regla general, no son demasiado complejos debido a las deficiencias de sus propias figuras y no se niegan a buscar parejas, incluso las de dimensiones muy respetables.

Pero en un sentido fisiológico, el exceso de peso en un hombre afecta en gran medida la actividad sexual. Se ha establecido una conexión directa entre la obesidad de un representante del sexo más fuerte y la concentración de estrógeno en su sangre. Esta hormona inhibe la producción de testosterona, responsable de la sexualidad masculina, por lo que la obesidad aumenta significativamente el riesgo de desarrollar impotencia. En las mujeres, el exceso de peso suele provocar congestión en la zona pélvica y enfermedades de los órganos reproductivos. Como resultado, se producen alteraciones hormonales, así como una disminución de la sensibilidad vaginal, que en casos graves provoca anorgasmia y frigidez.

Para hombres y mujeres obesos, la mayoría de las posiciones durante las relaciones sexuales no están disponibles, lo que priva a la vida sexual de la variedad necesaria. Además, las personas obesas suelen sufrir dificultad para respirar, alteraciones del ritmo cardíaco y otras dolencias que tampoco contribuyen a la satisfacción sexual.

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7. Fumar

de fumar
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Los productos de la combustión del tabaco, al entrar en la sangre, reducen su saturación de oxígeno. En los fumadores habituales, el flujo sanguíneo se ralentiza y los vasos sanguíneos se estrechan. El resultado son problemas con el suministro de sangre a los órganos genitales, lo que para los hombres está plagado de dificultades con la erección, y para las mujeres, una disminución de la sensibilidad de los órganos genitales. De todos los malos hábitos, fumar es el que reduce significativamente la libido e impide las relaciones sexuales plenas.

 

Por supuesto, todos los factores que reducen la libido actúan individualmente. Un hombre gordo que fuma puede ser una pareja sexual muy exitosa, pero esta es sólo la excepción. Para tener una vida sexual normal, la mayoría de las personas necesitan al menos mantener una rutina diaria razonable, comer bien y no tener malos hábitos. Es igualmente importante contactar a los especialistas de manera oportuna si surgen problemas: la automedicación solo puede empeorar la situación.

Fuente: neboleem.net

 

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