En la isla de Madagascar viven unos lémures inusuales llamados sifacas. Sus largas colas, casi tan largas como su cuerpo, y su forma característica de desplazarse los hacen muy visibles entre los habitantes del bosque.

A estos animales a veces se les llama “lémures danzantes”, ya que cuando saltan por el suelo del bosque, realmente parece un movimiento ligero, casi de ballet.

En este material veremos cómo se mueven los sifacas en su entorno natural y analizaremos por qué sus movimientos parecen tan inusuales y gráciles.

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La peculiaridad del “baile” de los sifacas se explica por su estructura corporal. Están adaptados a la vida en los árboles: tienen patas traseras muy largas y patas delanteras mucho más cortas. Esto les permite dar poderosos saltos entre las ramas, pero hace que caminar normalmente sea casi imposible.

Cuando los árboles están alejados entre sí y deben bajar al suelo, los sifacas se desplazan de lado, sobre dos patas, equilibrándose con los brazos extendidos. De ahí proviene su famoso “andar danzante”, que parece a la vez cómico y elegante.