9 propiedades saludables de la granada

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Imagina que estás frente a un mostrador de frutas. Entre las habituales manzanas y naranjas, siempre destaca ella: la granada. Este fruto de color intenso y con una «corona» en la cima se ha considerado durante siglos un símbolo de vida y longevidad. En la antigüedad la llamaban «una farmacia en una fruta», y los científicos modernos están dispuestos a suscribir cada palabra de sus predecesores.

Hoy en día, la granada ha pasado oficialmente de la categoría de postre festivo a la de «superalimentos», productos que son capaces de influir activamente en nuestra salud a nivel celular.

Hemos reunido 9 sorprendentes propiedades saludables de la granada que te ayudarán a verla de una forma nueva. Descubrirás por qué vale la pena incluir este brillante fruto en tu dieta y cómo funciona realmente dentro de nuestro organismo.

 

1. Confusión vitamínica y defensa natural

Muchos están acostumbrados a considerar la granada una «bomba» vitamínica, pero aquí hay un matiz importante. A menudo, en los artículos se la menciona como una rica fuente de vitamina PP. En realidad, se trata de un viejo error de nomenclatura: la vitamina PP es la niacina (B3), y la granada contiene muy poca. El verdadero valor del fruto reside en la vitamina B9, que los científicos llaman folatos.

Los folatos (forma natural del ácido fólico) son críticamente importantes para la división celular y la producción de energía. Solo un vaso de zumo de granada puede proporcionar hasta el 16% de tu ingesta diaria de este elemento.

Además, la granada fresca es rica en vitamina K, necesaria para la fortaleza de los huesos y la correcta coagulación de la sangre. Pero ten cuidado con la vitamina C: los granos frescos contienen mucha, pero en el zumo comercial se destruye casi por completo al calentarse (pasteurización), a menos que el fabricante la haya añadido específicamente.

 

2. Limpieza de los vasos y protección contra las placas

La salud del corazón no depende solo de la presión, sino también de la «limpieza» de las arterias. Aquí entran en escena unas sustancias únicas de la granada: las punicalaginas. Actúan como guardaespaldas de nuestro organismo: protegen el colesterol «malo» de la oxidación.

Esto es extremadamente importante, ya que precisamente el colesterol oxidado se convierte en esas placas que obstruyen los vasos. La granada ayuda a activar las enzimas que literalmente «limpian» las arterias, previniendo el desarrollo de la aterosclerosis.

 

3. Paso ligero: cómo la granada cuida las articulaciones

Si sientes rigidez en los movimientos o dolor en las rodillas, la granada puede convertirse en tu aliado secreto. Su acción está dirigida a proteger el tejido cartilaginoso.

En nuestras articulaciones hay enzimas especiales que, al inflamarse, comienzan a destruir el colágeno. Las sustancias de la granada bloquean a estos «destructores», ralentizando el envejecimiento de las articulaciones y ayudándolas a mantenerse flexibles por más tiempo.

 

4. Un «cardiólogo» personal en el vaso

Si los vasos sanguíneos tuvieran un mejor amigo, sin duda sería la granada. Los estudios demuestran que funciona como un remedio natural para relajar los vasos. Sus componentes ayudan a bloquear una enzima especial que hace que nuestros vasos se contraigan.

Como resultado, el consumo regular de zumo (de medio a un vaso al día) ayuda a reducir la presión arterial de forma suave y segura. Esto convierte a la granada en un ayudante indispensable para quienes cuidan la salud del corazón.

Bebida de granada en un vaso transparente y jugosos frutos de granada abiertos con hojas de granada sobre una tabla de madera.

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5. «Limpieza general» para el cerebro

Uno de los descubrimientos más impresionantes de los últimos años está relacionado con la influencia de la granada en la memoria y el funcionamiento del cerebro. Resulta que cuando comemos granada, nuestra microflora crea un compuesto especial: la Urolitina A.

Esta sustancia es capaz de penetrar en el cerebro y activar allí el proceso de «autolimpieza» de las células eliminando las partes dañadas. Esta «limpieza» ayuda a proteger el cerebro de los cambios relacionados con la edad y mejorar la capacidad de concentración.

 

6. Aliado secreto en la lucha contra la anemia

Existe una vieja creencia: «Si la granada es roja, significa que tiene mucho hierro». En realidad, no contiene tanto hierro; para obtener la dosis diaria, habría que comer una montaña de frutas. Pero la granada funciona magníficamente como un «potenciador».

Gracias a los ácidos naturales del zumo, nuestro cuerpo asimila el hierro de otros alimentos (por ejemplo, de la carne o las legumbres) de 3 a 6 veces más eficazmente. Además, los antioxidantes de la granada fortalecen las propias células sanguíneas, prolongando su vida.

 

7. Un fruto dulce que se lleva bien con la insulina

Normalmente, las frutas dulces se limitan en caso de diabetes, pero la granada es una agradable excepción. Sus componentes saben ralentizar la absorción del azúcar en el intestino, por lo que no provoca picos bruscos de glucosa en sangre. Es más, la granada ayuda a las células del organismo a reaccionar mejor a la insulina.

Dato interesante

En algunos libros antiguos aconsejan tomar el zumo «de 60 gotas». Los investigadores descubrieron que esto es un error: esa dosis se refiere a las tinturas alcohólicas amargas. Para obtener un beneficio real, es necesario beber unos 150–200 ml de zumo normal al día.

 

8. Botiquín natural: desde la amigdalitis hasta las quemaduras

Todas las partes de la granada, desde la pulpa hasta las semillas, poseen un efecto antimicrobiano. El zumo ayuda mucho a aliviar los síntomas del resfriado y a hacer gárgaras en caso de amigdalitis.

Pero lo más sorprendente es el poder curativo de la cáscara. Si se mezcla polvo de cáscara seca con aceite de oliva, se obtiene una pomada que cura quemaduras y grietas en la piel más rápido que algunos remedios farmacéuticos.

 

9. Protección a nivel de ADN

La granada es reconocida como un medio eficaz para la prevención de enfermedades graves, incluidos algunos tipos de cáncer (por ejemplo, de próstata y de mama). Ralentiza el crecimiento de células no deseadas y protege nuestro código genético de daños.

También se recomienda el fruto a quienes viven en zonas con un fondo de radiación elevado, ya que ayuda a proteger el ADN de los efectos de la radiación.

Granada madura en rodajas sobre una tabla de madera

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¿Cómo elegir la granada perfecta?

Para que la fruta aporte el máximo beneficio, al comprarla fíjate en dos signos:

  1. Cáscara: Debe ser firme y ligeramente seca, como si estuviera un poco tensa sobre los granos del interior. Una buena granada siempre es más pesada de lo que parece a simple vista.
  2. «Corona»: En un fruto maduro, el lugar donde estaba la flor debe estar seco y uniformemente coloreado. Un tono verde es señal de que el fruto fue recogido inmaduro.

 

¿Quién debe tener precaución?

A pesar de todos sus beneficios, la granada es un producto muy activo. Debido a su alta acidez, no se debe comer si se tiene úlcera de estómago o gastritis. No se recomienda dar zumo a bebés menores de un año, y a los niños mayores es mejor diluírselo con agua a la mitad.

Recuerda también que la granada puede afectar al funcionamiento del hígado y alterar el efecto de algunos medicamentos, por ejemplo, los fármacos para diluir la sangre (warfarina) o para reducir el colesterol (estatinas). En tales casos, antes de abusar de las granadas, es mejor consultar con un médico.

La granada es un regalo sorprendente de la naturaleza. ¡Que se convierta en tu fiel aliado en la lucha por la salud y la longevidad!