Suiza: hechos interesantes, tradiciones y particularidades de la vida

stock.adobe.com

Suiza es uno de los países más sorprendentes de Europa. Es conocida en todo el mundo por sus montañas, lagos, chocolate y relojes. Pero detrás de los estereotipos habituales se esconde mucho más: una historia única, leyes inusuales y logros inesperados.

Este país combina ricas tradiciones e innovaciones modernas. Aquí conviven en paz cuatro lenguas oficiales, antiguas aldeas alpinas y centros científicos ultramodernos, antiguas costumbres democráticas y las tecnologías más avanzadas.

En este artículo hemos recopilado los hechos más interesantes y poco conocidos sobre Suiza: te ayudarán a verla desde una nueva perspectiva y a comprender por qué este país es verdaderamente único.

 

Un país pequeño con una asombrosa diversidad

Aunque Suiza es pequeña en extensión, sorprende por la diversidad de su naturaleza y cultura. Este país se encuentra en el corazón de Europa y es famoso por sus pintorescos Alpes, lagos cristalinos y acogedoras ciudades.

En Suiza hay más de 1500 lagos, por lo que, estés donde estés, el lago más cercano suele encontrarse a no más de 16 kilómetros. No en vano a Suiza se la llama “el castillo de agua de Europa”: con una ínfima parte del territorio (alrededor del 0,4% de la superficie de Europa), concentra aproximadamente el 6% de las reservas de agua dulce del continente.

El país trata la naturaleza con sumo cuidado: por ejemplo, ya en el año 2000 se prohibieron los vertederos de residuos domésticos, y ahora todos los desechos no reciclados se envían a una incineración ecológica con generación de energía. Gracias a ello, Suiza logra evitar el enterramiento de residuos en el suelo y mantener la célebre limpieza del entorno.

La geografía de Suiza es diversa: alrededor del 60% del territorio lo ocupan los Alpes, majestuosas cordilleras con decenas de cumbres de más de 4000 metros. En el sur, en el cantón del Tesino, el clima es ya cercano al mediterráneo: crecen palmeras en las orillas de los lagos, mientras que en el norte del país se extienden colinas y valles verdes. Esta variedad de paisajes en un territorio reducido hace que Suiza sea especialmente atractiva para los amantes de la naturaleza y los viajeros.

Aquí también se encuentra el túnel ferroviario más largo del mundo: el túnel de base de San Gotardo, de 57 km de longitud, excavado a través de los Alpes. Inaugurado en 2016, se convirtió en una obra maestra de la ingeniería, uniendo el norte y el sur de Europa con un ferrocarril de alta velocidad.

Panorama del valle de Lauterbrunnen desde Wengen en los Alpes suizos

stock.adobe.com

 

Política, seguridad y democracia en Suiza

La tradición de la neutralidad

Suiza es conocida desde hace muchos siglos por su política de neutralidad permanente. La última vez que el ejército suizo participó en una guerra fue en el lejano 1815, tras lo cual el país no se involucró en ningún conflicto armado internacional.

La neutralidad permitió a Suiza atravesar pacíficamente las épocas más turbulentas de la historia europea, incluidas las dos guerras mundiales, y convirtió a Ginebra en el centro mundial de la diplomacia: aquí se firmaron las Convenciones de Ginebra y fue fundada la Cruz Roja en 1863 por el suizo Henry Dunant. Hoy en día, en Ginebra se encuentran las sedes de numerosas organizaciones internacionales, desde la ONU y la Organización Mundial de la Salud hasta la Organización Mundial del Comercio.


Ejército y seguridad

A pesar de su neutralidad, Suiza mantiene un ejército operativo basado en el principio del servicio militar obligatorio. Resulta interesante que cada hombre suizo que ha cumplido el servicio militar conserva su arma personal en casa, por lo que el nivel de posesión de armas de fuego en el país es uno de los más altos de Europa (casi 28 unidades por cada 100 habitantes). Sin embargo, la tasa de delitos con armas de fuego es extremadamente baja: alrededor de 0,2 homicidios por cada 100 000 habitantes, varias decenas de veces inferior, por ejemplo, a la de EE. UU. El secreto de esta paradoja está en las estrictas normas de almacenamiento y porte de armas, y en una cultura de uso responsable, cimentada en la tradición del ejército de milicia.

Además, en este país existe una norma de seguridad única: por ley, a cada habitante de Suiza se le garantiza una plaza en un refugio antiaéreo en caso de guerra. Ya en la década de 1960 se aprobó una ley que obligaba a dotar a la población de refugios protectores: la única normativa en el mundo que prevé un refugio por persona. Gracias a ello, en el país existen decenas de miles de búnkeres y refugios capaces de albergar a toda la población.

 

Democracia directa y gestión colectiva

El sistema político de Suiza merece especial atención. Es uno de los pocos países donde existe democracia directa en formato moderno. A los suizos se les llama campeones mundiales de las votaciones: votan con regularidad en referendos unas 3–4 veces al año sobre las cuestiones más diversas. Cualquier modificación de la Constitución se somete a votación popular, y los ciudadanos también pueden iniciar un referendo sobre cualquier iniciativa importante.

En promedio, los habitantes del país participan en alrededor de una decena de votaciones federales al año, sin contar las cantonales y locales. En dos cantones, Glaris y Appenzell Rodas Interiores, aún se conserva la antigua forma de asamblea popular Landsgemeinde, en la que una vez al año todos los ciudadanos interesados se reúnen en la plaza principal y votan levantando la mano a cielo abierto. Esta tradición tiene más de 700 años y demuestra de manera palpable el espíritu de la democracia directa.

Dato curioso

La adhesión a las tradiciones a veces llevaba a paradojas: por ejemplo, el conservador cantón de Appenzell Rodas Interiores conservó las viejas costumbres durante tanto tiempo que concedió a las mujeres el derecho al voto en las elecciones locales recién en 1991, convirtiéndose en el último de Europa (esto sucedió 20 años después de que las mujeres obtuvieran el derecho al voto a nivel federal en Suiza).

Igualmente inusual está organizada la máxima autoridad del país. En Suiza no hay un presidente único: en su lugar, el país está gobernado por un Consejo Federal de siete miembros con iguales derechos. Cada año, a uno de ellos se le confía el papel de presidente (presidente de la Confederación), aunque formalmente se le considera solo “el primero entre iguales”.

Todas las decisiones se toman de manera colectiva, lo que permite evitar la concentración del poder en unas solas manos. Este modelo colegiado de gobierno, junto con la tradición de la democracia directa, garantiza la estabilidad y el consenso de la política suiza.

Suiza, Engelberg: pueblo y Alpes

stock.adobe.com

Ciudad de Sion en el cantón de Valais, Suiza

stock.adobe.com

 

Riqueza, confort y logros de Suiza

Un país de ciudadanos ricos

Por su nivel de prosperidad y desarrollo, Suiza se sitúa con firmeza entre los líderes mundiales. El país ocupa desde hace varios años consecutivos el 1.er lugar en el mundo en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU (IDH), superando a todos los demás Estados en el conjunto de indicadores de nivel de vida.

Los suizos gozan de una de las mayores esperanzas de vida: la media alcanza los 83–85 años (para las mujeres ~85,9 años, para los hombres ~82,5). Los altos ingresos de la población y un excelente sistema sanitario (reconocido en 2022 como el mejor del mundo en calidad y accesibilidad de la atención médica) son factores clave de este bienestar.

Según la ONU, el ingreso bruto medio per cápita en Suiza asciende a unos 69 000 dólares al año. Y la distribución de la riqueza impresiona aún más: según el informe global de UBS, el patrimonio medio de un adulto suizo (tras deducir obligaciones financieras) supera los 700 000 USD, la cifra más alta del mundo. En comparación, en Luxemburgo, que ocupa el segundo lugar, esta cifra ronda los 608 000 USD. Suiza lidera de hecho el planeta en cuanto a la riqueza media de sus ciudadanos.

 

Calidad de vida y alto coste

Por supuesto, la vida en la Confederación no es barata: las ciudades suizas figuran con regularidad entre las más caras para vivir. Zúrich, Ginebra y Basilea aparecen de forma constante entre los líderes de los ránquines mundiales de coste de vida. Incluso un indicador extraoficial como el índice Big Mac muestra que en Suiza el “Big Mac” es el más caro del mundo, una especie de prueba del elevado costo de vida y de la fortaleza del franco.

No obstante, la calidad de vida y el nivel de confort para los residentes se mantienen en lo más alto. Suiza ha sido reconocida en varias ocasiones como la mejor país del mundo en el ránquin Best Countries de U.S. News & World Report (en 2023 volvió a ocupar el 1.er lugar). El país obtuvo las máximas calificaciones en las categorías “calidad de vida”, “apertura a los negocios” y “emprendimiento”.

El éxito económico se sustenta en bajos impuestos, un sector financiero desarrollado (Zúrich y Ginebra son grandes centros bancarios mundiales) y una industria de alta tecnología. En Suiza tienen su sede grandes empresas internacionales, desde el gigante alimentario Nestlé hasta los grupos farmacéuticos (Roche, Novartis) y las casas relojeras (Rolex, Swatch, etc.).

 

Líder en innovación

Suiza también es célebre por sus logros en ciencia e innovación. Ya desde hace 13 años consecutivos ocupa el 1.er lugar en el ránquin global de innovación de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), más tiempo que cualquier otro país. Esto refleja la implantación activa de nuevas tecnologías, un alto nivel de actividad de patentes y el apoyo a la investigación científica.

En el país funcionan universidades técnicas de vanguardia, como la célebre ETH Zúrich (Politécnico de Zúrich), que figura entre los mejores centros del mundo. En términos per cápita, Suiza invierte cantidades muy elevadas en investigación y desarrollo, lo que da frutos en forma de inventos y descubrimientos.

 

Campeones del ferrocarril

Es interesante que, siendo un Estado tan innovador y próspero, Suiza preste gran atención al transporte público y a la ecología del transporte. Los suizos son campeones de Europa en viajes en tren: en 2023 el ciudadano medio recorrió en ferrocarril 2466 km al año y realizó 68 viajes. Esto supera en más de un 50 % los indicadores del segundo país de Europa en este parámetro (Austria).

Por número de viajes en tren per cápita, Suiza lidera también a escala mundial, compitiendo solo con Japón. La red ferroviaria es increíblemente densa y precisa: la puntualidad de los trenes supera el 93 %, una de las mejores del mundo, y los propios trenes son famosos por su confort.

La empresa ferroviaria estatal SBB bate récords de transporte cada año, y sigue atrayendo a la población gracias a la estabilidad de los horarios y a la comodidad de las conexiones. Los suizos se sienten orgullosos de sus ferrocarriles: desde los antiguos expresos de montaña con ventanales panorámicos hasta los ultramodernos túneles de alta velocidad excavados a través de los Alpes.

Todo ello forma parte de la filosofía suiza de la calidad de vida: el transporte público debe ser tan bueno que realmente apetezca utilizarlo en todas partes.

Tren de la compañía SBB (CFF, FFS) que pasa por un campo de colza en primavera en Chavornay (cantón de Vaud), Suiza

stock.adobe.com

 

Cultura, tradiciones y particularidades de la vida cotidiana

Multilingüismo y diversidad cultural

A pesar de su reducido tamaño, Suiza es un país extraordinariamente diverso en el plano cultural. Aquí hay nada menos que cuatro lenguas oficiales:

  • alemán (lo habla alrededor del 60 % de la población);
  • francés (aprox. 20 %);
  • italiano (8 %);
  • romanche (~0,5 %, principalmente en las zonas montañosas de los Grisones).

Los suizos preservan con esmero sus lenguas y la cultura de las distintas regiones, llamadas cantones, y al mismo tiempo están unidos en su identidad nacional. Muchos habitantes hablan con soltura varias lenguas, lo que a menudo sorprende a los visitantes.

Es curioso que la capital del país, Berna, sea suiza en su sobriedad: aunque es el centro político, no destaca por su tamaño ni por su influencia global en comparación con ciudades como Zúrich o Ginebra. De hecho, a Berna se la denomina “ciudad federal” en lugar de otorgarle oficialmente el estatus de capital, subrayando el carácter descentralizado del país.

 

Logros culturales y científicos

Suiza ha regalado al mundo no pocos logros culturales y científicos. El Comité Internacional de la Cruz Roja, como ya se mencionó, fue fundado aquí y hasta hoy está dirigido exclusivamente por suizos, continuando su misión humanitaria en todo el mundo.

La navaja suiza, legendaria navaja plegable multiusos, se ha convertido en sinónimo de fiabilidad y ingenio, y su carcasa rojo intenso con la cruz es reconocible en todas partes.

Entre los inventos creados en Suiza figuran el chocolate con leche (su receta fue ideada en 1875 por el suizo Daniel Peter, al añadir leche condensada al cacao), la fondue de queso como plato nacional, el velcro (cierre textil de ganchos y bucles, conocido como Velcro), inventado por el ingeniero Georges de Mestral en la década de 1940, e incluso el muesli alpino (la primera receta de este desayuno fue creada por el médico suizo Maximilian Bircher-Benner hacia 1900).

En el laboratorio de la empresa suiza Sandoz, en 1938, el químico Albert Hofmann sintetizó el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), y poco antes, en la década de 1930, ingenieros suizos crearon la lámina de aluminio y el celofán para envases alimentarios. Cuesta creerlo, pero incluso la vida cotidiana moderna no sería la misma sin el ingenio suizo.

 

Chocolate y queso suizos

Por supuesto, al hablar de Suiza es imposible no mencionar el chocolate. El chocolate suizo es, con justicia, uno de los mejores del mundo, y los propios suizos son sus principales amantes. En consumo de chocolate, Suiza ocupa el primer lugar del planeta: el habitante medio del país come alrededor de 8,8 kg de chocolate al año. Es más que en cualquier otro país (el perseguidor más cercano es Austria con ~8,1 kg por persona).

Esta pasión se apoya en la tradición: los suizos inventaron muchos tipos de chocolate, por ejemplo, el chocolate blanco y la técnica del conchado (amasado de la masa de chocolate), ideada por Rodolphe Lindt a finales del siglo XIX, logrando una textura que se derrite en la boca.

Suiza también es famosa por sus quesos: Gruyère, Emmental, Appenzeller y muchas otras variedades son apreciadas por los gourmets en todo el mundo. No es de extrañar que el plato nacional suizo sea la fondue: queso fundido con vino en el que se sumerge pan. Es un símbolo de unión y hospitalidad: amigos y familiares se reúnen en torno a una olla común de queso, lo que refleja a la perfección la cohesión de la sociedad suiza.

Fondue de queso suizo con vino y pan

stock.adobe.com

 

Cuidado de los animales

Un rasgo característico de Suiza es la atención al bienestar no solo de las personas, sino también de los animales. Aquí rigen algunas de las leyes de protección animal más avanzadas del mundo.

Por ejemplo, está prohibido mantener en soledad a los animales sociales: los conejillos de Indias (cobayas), loros, canarios, peces dorados y otros animales deben, por ley, tener “compañía” de sus semejantes para no sufrir por la soledad. En Suiza existe incluso el “alquiler de cobayas”, un servicio para propietarios a quienes se les ha muerto una cobaya y no pueden dejar a la superviviente sin un congénere. En cambio, no es recomendable tener varios hámsteres: son animales solitarios y, de hecho, se aconseja mantenerlos de uno en uno.

En este país también se regulan con detalle el tamaño y la disposición de las jaulas, el paseo de los perros y otros aspectos. Estas normas, que a primera vista pueden parecer pintorescas, demuestran la actitud humanitaria de los suizos hacia nuestros “hermanos menores”.

 

Puntualidad y respeto al orden

Por último, cabe mencionar la puntualidad y el orden suizos, famosos en todo el mundo. Los trenes salen estrictamente según el horario, los bancos funcionan sin interrupciones y las calles de las ciudades están sorprendentemente limpias.

Los suizos se distinguen por una alta responsabilidad cívica: aquí es costumbre separar los residuos, respetar el silencio y seguir estrictamente las normas.

Por ejemplo, en la mayoría de las regiones rige el “horario de silencio” nocturno de 22:00 a 6:00 (a veces hasta las 7:00), así como a la hora del almuerzo (aproximadamente de 12:00 a 13:00). En ese tiempo están prohibidos los trabajos ruidosos: reformas con taladros o herramientas de percusión, limpieza con aspiradora, lavado en lavadora o secado en secadora, corte de césped, tareas domésticas ruidosas, música a alto volumen, etc. Los domingos y festivos se observa un régimen de silencio especialmente estricto.

Todo esto crea la imagen de un país en el que la estabilidad, el orden y el respeto a los vecinos forman parte de la vida cotidiana.